Agujeros

Hoy he ido al dentista. Llevaba mucho tiempo dejando lo que tenía que hacerse, y por fin hoy ha comenzado. Y lo ha hecho a lo grande.

Después de sedarme con algo que tenía epinefrina (adrenalina sintética), con un bisturí que parecía una pala, ha abierto la encía, separado los colgajos con hilo, y taladrado el hueso con un berbiquí. Luego le ha dado forma al hueco con unas lijas minúsculas y ha introducido un tornillo del copón en el agujero, y lo ha atornillado al hueso con fuerza. Coser los colgajos de encía le ha llevado muy poquito.

Y eso ha sido todo. Ahora me siento cansado y algo dolorido pero contento, porque ese hueco que tengo en la boca y que no me gusta un pelo, por fin será cubierto. En unos meses, eso sí, el hueso tiene que aceptar el implante.

Y lo mejor del día  ha sido la compañía, que ha hecho que todo lo anterior fuera mucho menos terrible de lo que suena.

Hay que ver la de huecos que tenemos. Y lo que hacemos por cubrirlos, y lo que no.

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