Llevo una racha chunga con el tema de la salud. Como díce Rapun, parece que soy el pupas, todo me pasa, y todo seguido. Primero una caída con lesión en el hombro, luego un virus corto en el estómago muy desagradable, luego lo que voy a contar ahora, y este fin de semana he debido coger un catarro, porque estoy con tos, dolor de cabeza y tal. Una mierda.
Hace exactamente una semana me caí con la moto del trabajo. A las 10 de la mañana en los túneles de la M-30. No iba muy rápido, lo que probablemente sea la razón de que lo esté contando ahora. Pisé, en una curva muy cerrada, una mancha de aceite en la carretera. La moto culeó, pareció que iba a mantener el control, pero no. Se fue al suelo, tirándome a mí con ella. Resbalé unos cincuenta metros, y la moto algunos más, echándo chispas como un ángel salido del infierno, hasta chocar contra la pared. Por suerte, el coche que iba detrás pudo parar y no me atropelló.
Consecuencias: Pocas físicas, teniendo en cuenta el accidente. Tengo una quemadura profunda en la rodilla, que han tenido que tenerme tapada para que el tejido se regenerara sin que se encostrara, lo que haría la curación más lenta y dolorosa. Es muy incómoda para andar, para estar sentado o tumbado. O sea una lata. Pero vamos, nada. Que hay un montón de estadísticas que dicen lo que les pasa a los motoristas que se la pegan.
De las mentales hay dos. La primera, que soy mu tonto. Porque podría estar esta semana de baja, pero como hace poco que me han ascendido, no quería quedar mal. Con lo cual hoy he estado currando, muy incómodo y dolorido con la rodilla y sintiéndome fatal por el catarro. Y lo que es peor, con todo el mundo diciendo que tenía que haberme quedado en casa.
La segunda, el miedo. Hoy me he subido en la moto de nuevo, de paquete. Y el viento, las curvas y demás, subido en el aparatejo de dos ruedas, hacían que mis tripas gritaran, que todos mis músculos quisieran contraerse… No le temo a muchas cosas. No porque no sepa lo que es el miedo, sino porque cuando le veo asomar la fea cabeza, trato de pisarséla con fuerza. Así que nada, me toca ponerme las botas reforzadas.
Comentarios Recientes