¿Cómo, me pregunto, se puede dar por sentado a alguien que te escribe el cuento más hermoso del mundo? Habría que ser muy tonto, ¿verdad?
Sí. Y yo lo he vuelto a conseguir. Hurra por mí.
¿Cómo, me pregunto, se puede dar por sentado a alguien que te escribe el cuento más hermoso del mundo? Habría que ser muy tonto, ¿verdad?
Sí. Y yo lo he vuelto a conseguir. Hurra por mí.
De un tiempo a esta parte, oigo cada vez más y más veces la mierda de país en la que vivímos. Este post concretamente viene porque he leído por enésima vez algo chungo de cómo Madrid se colapsaba con la nieve. En una persona que además se supone que es inteligente. Claro, mola mucho echar pestes, y no pensar, en por ejemplo, el dinero que hace falta para preparar una ciudad del tamaño de Madrid para una contingencia que de ocurrir, pasa una vez al año. Pero claro, gastemos millones de euros en acondicionar Madrid para las nevadas. Espera, ¿por qué quedarnos en las nevadas? Acondicionemos la ciudad con medidas anti huracán. O terremoto. En Japón, que son avanzadísimos, lo hacen, así que ¿por qué nosotros no?
O lo poco educados que somos, lo babuchero que es el personal empresarial, lo mala que es la tele, lo caro que es el ADSL, lo mal que conducimos, nuestros políticos de mierda…
Parece que todo es mejor en otra parte. Pues yo creo que NO. Que sí, que algunas cosas serán mejores en otros países. Quizá muchas. Pero, definitivamente, no todo. Y que es un clarísimo caso de “la hierba es más verde del otro lado de la cerca”. Que la gente que solo habla del país para echar pestes, y de como viviendo en cualquier otro lado estaría mejor, no tiene en cuenta millones de pequeñas cosas que hacen que vivir en este país de mierda, sea en realidad, no tan malo como parece. Pero claro, eso es ruido de fondo. Siempre mola más criticar, hacer leña y decir lo de mierda que es todo. Y, a veces, es muy cansino oirlo.
Cuando vivía en Irlanda, la gente no entendía porque en este país no puedes sentirte patriota. No entendían como una cosa, que en cualquier otro sitio del mundo es algo positivo (y no me estoy refiriendo a extremismos) estaba tan cargado de mierda aquí. Bueno, pues yo me siento patriota. Me gusta este país, no hasta el extremo de pensar que todo es de puta madre aquí. Pero sí lo suficiente como para pensar que no todo es una mierda.
Coño ya.
Imperator lleva unos días escribiendo acerca de la comunicación. Podéis leer sobre ello aquí y aquí.
Yo no voy a entrar en un análisis tan profundo, que ese es su campo de pericia. Lo que yo quiero hacer es hablar sobre lo mal que se me da a mí entender y hacerme entender por otra cosa que no sea el lenguaje hablado cara a cara. Y éste, ni siquiera demasiado bien.
Hablando con Imperator, hizo un esquema que resume toda la entrada:
Comunicación hablada en persona > Teléfono > Mail > Chat
No voy a entrar a valorar otros dos métodos que tienen su propia categoría, la carta, porque es ya un rara avis escribir una de esas (y antes de que alguien levante el dedo, la carta y el mail NO son lo mismo), y el sms, porque la comunicación que existe en este no juega en la misma categoría que los otros.
Cuando estamos cara a cara, además de lo que se dice (el mensaje) tenemos una enorme cantidad de información de este mensaje por cómo se dice: el tono de voz, la inflexión, lo rápido o lento de este… y también toneladas de información de la persona que lo emite, sus gestos, su expresión, etc.
El esquema sigue un orden descendente en cuanto al nivel de esa “otra” comunicación. Por teléfono oímos el tono y la entonación, por ejemplo, pero nos perdemos la expresión y el lenguaje corporal. Por mail y chat… bueno, en teoría los smileys deberían servir para eso, de muletilla emocional. Pero no sirven.
Pues eso. Que sin esta otra comunicación, se me hace particularmente arduo comunicarme. Qué farragoso me ha quedado xD
“And if life it’s just a highway, then the souls is just a car…”
Estoy a punto de acabar una etapa más en el proceso laboral en el que me encuentro. Se acaban las prácticas, y llegará otra cosa, que aún no sé que será, pero que estará bien. Y lo bueno es que si no lo estuviera, tengo un enorme abanico de opciones donde elegir. Escogí (tarde, pero a tiempo, justo a tiempo) bien, y estoy contento.
Pero me está pasando algo durante este periodo que se repite a lo largo de todo mi camino, algo con lo que no estoy contento del todo, y que en este último mes se ha puesto MUY de manifiesto. Estoy deseando acabar las prácticas. Y sí, hay una parte racional y lógica en eso: tener un horario claro y fijo, que me permita hacer planes a más de un par de días vista. La estabilidad. No ser el último para todo. El mes de vacaciones de después de jurar xD
Pero hay otra parte que no tiene que ver con lo lógico y racional.
Siempre tengo la vista puesta en el horizonte. Siempre miro adelante, buscando el próximo evento, la próxima fiesta, la siguiente reunión con amigos… y acabo por no valorar el día en el que vivo. Y esto reza para montones de situaciones de mi vida. No me gusta, porque aunque no es siempre, sí forma un patrón. Soy un impaciente.
La reflexión viene de mirar atrás (un blog mola porque puedes mirar y acordarte de cosas que ahora no recordabas pero que eran importantes en su momento, y que conviene recordar) y darme cuenta de que mi memoria no es tan buena como me gustaría. Y que quizá las cosas buenas, y las malas de las que merece la pena aprender algo, se imprimieran mejor si viviera en el momento perfecto de ahora. Así que como uno de los superpoderes que me gustaría tener, que es recordar toda mi vida cristalinamente, no parece que me vaya a ser concedido de momento, tendré que concentrarme, y aprender a valorar lo que tengo en este momento. Que puede no estar ahí mañana.
Con lo cansado que es eso.
Yo he conducido unos pocos coches en mi vida, pero así un periodo más o menos largo, sólo dos. El primero fue un Nissan Almera blanco, de esos que tenían culo. Fue un GRAN coche, que me salvó la vida cuando un hideputa me sacó de la carretera, pero que quedó el pobrecito hecho un churro.
El segundo es el que conduzco ahora, un Volkswagen Polo rojo, que compré de segunda mano a mi tía. Es un buen coche, y la única pega que tenía es que mi tía fumaba como un carretero y algo de eso se impregna en un coche, por más que lo limpies. Bueno, y que después, en un viaje por carretera, debido a un malentendido bastante cómico, a Rapun se le derramó un zumo por todo el lado interior de la puerta del copiloto, entrando parte en el altavoz. Aunque lo limpiamos lo mejor que pudimos, aquello agarró al plástico, y además lo de dentro del altavoz no pudimos quitarlo, con lo que pasados un par de días, el coche adquirió un olorcillo particular…un olorcillo funky… que me ha llevado a usar toda clase de ambientadores para taparlo. No es que huela mal… pero tampoco es agradable. Por culpa de ese olor, mi coche huele a melocotón salvaje. O algo xD
Bueh, que rollo para decir que ese sufrido cochecito está llegando al final de su vida útil. Tiene un fallo motor serio, que para arreglar habría que desembolsar más pasta de lo que vale el coche.
No es que tenga una necesidad imperiosa de tener coche. Puedo ir al trabajo en transporte público de manera más o menos aceptable, y para moverme por Madrid, no tiene porque hacerme falta. Pero me da tranquilidad de pensamiento saber que tengo capacidad para moverme por mi cuenta si me hace falta. Y que me he acomodado, coño.
Así que ando a vueltas con revistas, concesionarios, y aprendiendo de equipamientos lo más rápido que puedo. Ayns, qué proceloso mar, y cuanta pereza xD
…escribir en un blog cuando todo va asquerosamente bien suele resultar difícil. A mí, desde luego. Pero como escribir únicamente para soltar bilis es una mala manera de escribir, breve post para contaros lo de puta madre que me va:
-El trabajo, de momento, es aún mejor de lo que esperaba. Voy a trabajar con ganas de ir, lo que es algo que solo me ha pasado una vez en la vida. Estoy aprendiendo muchísimo, sobre el trabajo y sobre mí mismo, y aunque sé que probablemente la curva de entusiasmo se modere conforme vaya pasando el tiempo, creo que apostarlo todo por esto ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. Si no escribo más, y cuento las mil batallas que me han ocurrido es porque no me parece apropiado hacerlo en un sitio tan público, y porque uno nunca sabe quien lee. Quizá un día lo haga en un sitio privado, o con acceso reducido.
-Me encuentro bastante bien físicamente, que teniendo en cuenta que he arrastrado un par de lesiones, y luego un par de infecciones de garganta chungas, es una novedad. He empezado otra vez a hacer ejercicio más o menos regularmente, que después de un par de meses ya me iba haciendo falta.
- Tengo una casa preciosa, en la que me encuentro absolutamente a gusto. Amueblamos por fin el salón, que se ha convertido en un sito asquerosamente cómodo para estar; una persona viene a limpiar una vez por semana, por lo que las tareas de la casa son bastante menos pesadas (aunque aún tenga que mejorar todavía con la gestión de tareas)
- Mis relaciones sociales están en un momento muy bueno; veo con cierta frecuencia a amigotes a los que no veía hace tiempo, aunque hay otros a los que me gustaría ver más. El puntito negativo es que los titos, a los que he llegado a coger muchísimo cariño, se van por lo menos un año a Alemania. Es una oportunidad de puta madre para ellos y me alegro, pero les voy a echar mucho de menos. Ya me ha pasado antes, que algún buen amigo se va lejos, y me pone un poco triste.
Por otro lado he conocido gente muy interesante, y tiene pinta de que vaya a conocer aún más.
Las relaciones familiares van bien; parece que más o menos mi familia acepta que sea la oveja negra, supongo que porque me ven feliz. Veo con cierta frecuencia a mi padre, que tiene pinta de estar bastante feliz, y eso me alegra muchísimo, porque me tiré bastantes años viéndole más bien poquito.
- Me he reencontrado con lado gamer, y le estoy sacando mucho jugo a mi consola, hasta el punto de tener anticipación por juegos que aún no han salido, cosa que no me pasaba hace años.
- Y lo más importante, mi vida con Rapun es cada vez mejor. Es mi mejor amiga, me río y aprendo muchísimo con ella, y tengo una compliciadad y una confianza con ella como no me había pasado antes con nadie. Me hace realmente feliz, y cuanto más contenta está ella, aún mejor me siento yo.
Así que, redondeando, la vida me trata bien. Que gusto da poder escribir cosas como esa de vez en cuando.
Sin duda, teniendo en cuenta los pocos juegos que llevo, la mayor decepción. Los gráficos y las animaciones son realmente increíbles, y muy cuidados. Da gusto andar por las ciudades que han recreado, y aún más, andar haciendo el cabra por los tejados de estas. Los combates tienen una parte buena, y otra muy mala. La buena es que en cuanto manejas la técnica del contraataque bien, son realmente espectaculares. La muy mala es que en cuanto manejas esa técnica bien, se vuelven increíblemente fáciles y repetitivos. Puedes, literalmente, hacer montañas con los cuerpos de tus enemigos sin romper a sudar. Lo que lleva a que un juego que se supone que es de sigilo, no lo sea en absoluto.
La mecánica del juego también se vuelve repetitiva después de una hora de juego, al igual que los comentarios de la gente por la calle. La primera vez que oyes un discurso de los “predicadores” callejeros mola mucho. La centésima vez, no.
La gran “sorpresa” del juego, que en realidad no eres un asesino, sino un tipo del futuro al que le están investigando el cerebro, se convierte en un coñazo rapidísimamente. Y ayuda a conseguir algo que dispara en el pie metafórico del juego, y es que te de igual el protagonista. Digo ayuda porque la razón principal de que el prota te de igual muy, muy rápido, es que es un gilipollas integral, y acabas cogiéndole manía.
Mi recomendación con este juego es, si puedes, que te lo preste alguien, andes un poco por las ciudades para ver lo bonitas que son y lo que mola hacer parkour por ellas, mates unos cuantos enemigos (las primeras veces es realmente chulo, y merece la pena, lo malo es que el reto y la emoción se pierden muy rápido) y ya está. No merece la pena comprarlo. Como mucho, de segunda mano.
Hace cosa de año y un par de meses, Rapun se me iba al tercer mundo a hacer de cooperante. Y yo, que me había aburrido del Wow, me encapriché de una consaola de nueva generación, la Playstation3, porque me apetecía poder jugar a juegos como el MGS4, tener un reproductor blu-ray, etc. Además, en aquel momento pensaba que era retrocompatible con la 2. Así que en un momento de locura, compramos una. El mes que Rapun se tiro fuera la di mucho uso, pero luego, entre la academia, que me volví a poner con el Wow, y sobre todo, que no había juegos que realmente me llamaran la atención, la dejé bastante de lado. Hasta tal punto que estuve planteándome si merecía la pena conservarla o venderla, porque además resultó que ver películas en Divx no era tan fácil como parecía, y resultaba que no era retrocompatible.
Peeeeero, como teníamos la idea de remodelar el salón y hacerlo un sitio donde pudieramos estar cómodos, y la PS3, además de para jugar y ver películas sirve para conectarse a internet, cuando por fin completamos el proyecto, se ha convertido en un cacharrito la mar de útil.
A lo que voy llegando al punto del post: He empezado a jugar a unos cuantos juegos, y creo que me pondré a hacer alabanzas de los que me han gustado, y crítica de los que no. Así esto volverá a tener un poco de vidilla.
Son un par de conceptos que siempre me ha fascinado. Puedes ver sobre ambos aquí y aquí. Rapun una vez utilizó una expresión que quizá tenga un significado parecido, que es “entrar en flujo”. Es curioso, pero yo tengo una sensación parecida a veces jugando videojuegos de mecánica fácil y repetitiva, mientras escucho música. Siempre es durante una brevísima fracción de tiempo, pero cuando ocurre es incomparable. Me gustaría tener la disciplina suficiente para poder alcanzar el estado a voluntad, en el dojo, y fuera.
Ayer estuve viendo la final del seis naciones de rugby en el pub Molly Mallone’s. No soy muy aficionado al rugby, pero jugaba Irlanda, que podía ganar además del torneo, el Grand slam, que quiere decir que habría ganado todo los partidos. Eso solo le ha pasado una vez en toda su historia, así que era un big deal.
Como ayer por mensaje me dijo un amigo irlandés que estaba sufriendo lo suyo en Dublín, soy un honourary paddy así que me desgañité animando a los verdes, sobre todo en la segunda parte, cuando levantaron el partido a puros huevos. Ganaron, y lo pasé como un enano (gracias a Gorpik por invitarnos a ir a verlo con él y Raquel)
Hablando luego con Gorpik, sacamos a colación a Jonah Lomu, un jugador muy mediatico de los All Blacks neozelandeses. Le contaba sobre un anuncio bastante cachondo que tenía de publicidad para Adidas, y luego nos pusimos a buscarlo en youtube (loas sean cantadas a internet que nos deja hacer estas cosas). El caso es que además de ese anuncio vimos otros que tiene Adidas de Impossible is nothing que me gustaron mucho, así que ahí os los dejo